Consejos para ayudar a tu hijo a manejar el estrés

Hay que dejar que los niños sean niños. Debemos dejarles divertirse, jugar y aprender de sus propios errores sin que el estrés sea una una losa con la que deban cargar a su temprana edad

Los adultos no somos los únicos que nos hallamos sometidos a un enorme estrés. Los más pequeños de la casa también tratan con él día tras día.
consejos para ayudar a tu hijo a manejar el estres

Quizá sea por el hecho de que los abrumamos con mil actividades extraescolares que provocan que no tengan tiempo para ser lo que realmente son: niños. Para disfrutar y jugar, algo, de la libertad de la que ahora disfrutan.

Es verdad que un poco de estrés puede ser “bueno” para nuestros hijos. Les puede activar, que exploren sus capacidades, evitar que se duerman…

Sin embargo, como todo en la vida, si es en exceso puede tener consecuencias muy graves. Entre ellas están la tristeza, la ira, la presión, la frustración, la baja autoestima y la sensación de que no “se sirve para nada”.

Los niños deben jugar

Un exceso de actividades y mantener  a nuestros hijos constantemente ocupados no es algo positivo. Los pequeños necesitan descansar y, ante todo, jugar.

Jugar fomenta la creatividad de los más niños, a la vez que les deja relacionarse con el resto de niños de su edad.

Van a aprender a negociar, a administrar sus emociones, a confiar, a valorar la amistad. Jugar tiene muchísimos más beneficios de los que creemos. No es en absoluto una pérdida de tiempo.

Además de esto, piensa en el ejercicio físico, que tan esencial es a estas edades para que liberen energía y evitar el sobrepeso infantil.

los niños tienen que jugar

¿Todavía sigues creyendo que jugar es una pérdida de tiempo?

Los fallos no son malos

La exigencia para que obtengan las mejores notas, para que sean competitivos en clase y hacerlo todo mejor que el resto provoca que el estrés se manifieste en los pequeños.

Como progenitores, es nuestro deber enseñarles que deben dar lo mejor de sí, pero también hacerles ver que si fallan no pasa nada.

Muchos padres tienden a reñir a sus hijos por sacar un 5 pelado, por no rendir en todas y cada una de las múltiples actividades que tienen, por querer jugar en lugar de centrarse en sus estudios…

Los niños han de saber sus límites, saber que la responsabilidad implica también reposo. Y, sobre todo, han de saber que, si cometen un fallo, esto no hace de ellos unos fracasados.

Lejos de eso, les va a ayudar en un futuro en cualquier trabajo que desempeñen. Les dará la capacidad de no agobiarse ante a una equivocación, seguir adelante y  hacerlo mejor la próxima vez.

Porque no nos equivoquemos,  los errores no significan fracaso, sino que son la oportunidad para aprender y mejorar.

El sueño es indispensable

¿Qué sucede cuando algún día nos quedamos hasta altas horas de la noche trabajando? Nos estresamos y no dormimos las horas necesarias.

Para un niño dormir es especialmente importante. Limitar sus horas de sueño por un exceso de actividades es más que negativo, es un error gravísimo.

No dormir provocará que tu hijo se estrese todavía más. Y, francamente, no está en la edad de creer que no tiene tiempo para nada, ¡Es más bien al contrario!

Irse a una determinada hora a la cama y reducir sus actividades pueden ser buenas estrategias que han de tenerse en cuenta.

Si tu hijo está agotado y tiene sueño, observa que esté demasiado atosigado con todo lo que ha de hacer. Recuerda que es necesario e indispensable que tenga tiempo libre para jugar.

Cero competitividad

La competitividad es positiva para muchos, aunque en estas edades lo mejor es prescindir de esta conducta tan negativa que beneficia la aparición del estrés.

Competir constantemente por ser el mejor de la clase, por sacar la mejor nota  o por hacerlo todo perfecto puede conducir a tu hijo en una necesidad de perfección que va a ser negativa.

la competitividad en ninos no es buena

Ninguno somos perfectos, todos cometemos fallos y no siempre podremos ser los mejores de nuestra clase. Es fundamental que se lo inculquemos.

Muéstrale a tu hijo que dispone de habilidades únicas que, si bien puede que no le hagan mejor que el resto, lo hacen ser bueno en aquello que se le da bien.

Además de esto, enséñale que, a veces, la competitividad debe ser solo con uno mismo. Enfrentándose a sus errores, buscando ser mejores que ayer, superándose día tras día, pero no mejores que nadie.

Muchas de estas lecciones podríamos ponerlas en práctica nosotros mismos, como adultos.

A veces, le damos demasiada importancia al trabajo, nos responsabilizamos de proyectos que, probablemente, no vamos a poder hacer, dormimos poco y competimos con todos.

Ayuda a tu hijo a que no viva estresado con tan corta edad.

 

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