Intolerancia A La Lactosa -¿Qué se puede comer y qué no?

Una investigación reciente dice que el 100% de los niños que tienen intolerancia a la lactosa no consume la cantidad diaria de calcio que se recomienda. Los especialistas explican por qué razón es incorrecta la decisión de suprimir los lácteos y cómo puede reemplazarse su carencia.

Los problemas digestivos de la lactosa afectan cada vez más a la población. Se estima que entre un 20-40% de los españoles afirman sufrir molestias cuando consumen productos ricos en lactosa.

intolerancia a la lactosa

Esta enfermedad consiste en la incapacidad del intestino para asimilar la lactosa y no es nada fácil saber cuál es su alcance real, dado que sus síntomas pueden confundirse con otras enfermedades digestivas. Si a eso le sumamos que mucha gente no acude a su doctor y lo autogestionan ellos mismos, el problema es aún mayor.

Según los expertos, la lactosa no es más que el azúcar que contiene la leche (tanto de cabra, de oveja, de vaca, la humana), pero es que también está presente en una gran cantidad de productos que consumimos diariamente, e incluso en bastantes medicamentos.

Si el organismo no genera la cantidad suficiente de lactasa (enzima encargada de la descomposición de la lactosa en azúcares más simples y más fáciles de absorber por el intestino), entonces surge la intolerancia.

Aproximadamente de media hora a dos horas

Ese es el tiempo que tardan en aparecer los síntomas tras ingerir alimentos con lactosa y suelen desaparecer entre 3 y 6 horas después.

Diarreas, retortijones, náuseas o vómitos, dolor e hinchazón del abdomen son los signos más habituales del trastorno.

La intolerancia a la lactosa va unida, muy a menudo, a la genética y curiosamente está relacionada con la zona geográfica. Todas aquellas zonas que históricamente han empleado en su dieta productos lácteos lácteos en su dieta son más inmunes a esta enfermedad; como ejemplo están los norteamericanos, los caucásicos y los países nórdicos.

Igualmente, a lo largo de la infancia nuestro organismo genera una alta producción de lactasa, pero una vez pasada la lactancia materna y conforme vamos creciendo, disminuyen sus niveles, lo que provoca que algunas personas, en función de si son más o menos sensibles, empiecen a padecer dicha sintomatología cuando consumen alimentos con lactosa.

¿Sí o no a los lácteos?

productos lacteos

Entre las consecuencias de esta situación se encuentra el consumo deficiente de lácteos, algo que preocupa a los expertos, para quienes rechazar la ingesta de este alimento, así como de sus derivados supone un riesgo nutricional y sanitario puesto que la presencia de este conjunto de alimentos en la dieta ayuda a cubrir la cantidad recomendada de diferentes nutrientes, especialmente en lo que respecta a la vitamina B2, yodo, potasio, zinc, magnesio y calcio.

También es cierto que a veces se aconseja la exclusión de la lactosa de la dieta, aunque siempre en relación al grado de intolerancia que tenga el paciente en cuestión. Debe tenerse en cuenta que los productos lácteos son la principal fuente de calcio, muy necesario para nuestros huesos, y también proporcionan ciertas vitaminas, ácidos grasos y proteínas, importantísimos para el crecimiento de los niños y los adolescentes.

Por ese motivo, si la intolerancia no es demasiado fuerte, quizás NO sea recomendable eliminar completamente los lácteos. Y en el caso de tener que hacerlo, para compensar el déficit de dichos nutrientes, es imprescindible completar la dieta con otros alimentos ricos en calcio y otros nutrientes.

El yogur nos aporta nutrientes y calcio

Consumir lácteos ayuda a prevenir enfermedades como la hipertensión, la resistencia a la insulina, la osteoporosis y los cálculos renales, entre otras. Si eliminamos de nuestra dieta los lácteos, estamos privando a nuestro cuerpo del calcio necesario (como ya dijimos anteriormente).

En el año 2013 se hizo un estudio con 505 niños con edades comprendidas entre los 8 y los 13 años, todos ellos con intolerancia a la lactosa, para analizar los problemas nutricionales relacionados con la ingesta de calcio. Los datos son reveladores: el 74% de ingirió cantidades de calcio menores a las recomendadas y esa cifra alcanza el 100% cuando se trata de niños pequeños.

Una de las claves es que si eres una persona con intolerancia a la lactosa, consumir yogur tiene una enorme utilidad, ya que nuestro organismo lo asimila con más facilidad, puesto que tiene menos lactosa (un vaso de leche se compone de 10 gr. de lactosa, frente a los 4 gr. de un yogur).

consumir yogur para aportar calcio al organismo

Racionar la dosis de lactosa por etapas

Para cubrir adecuadamente las necesidades de calcio en todas las etapas de nuestra vida, los especialistas recomiendan consumir entre dos y tres raciones de lácteos al día en un adulto y entre tres y cuatro durante el embarazo o lactancia. Igualmente, a lo largo de la adolescencia y en la tercera edad, la ingesta debería ser entre tres y cuatro raciones diarias.

En el caso de padecer intolerancia a la lactosa, consumir yogur, por su menor contenido en lactosa, como ya mencionamos.

Distintos estudios apuntan que la mayor parte de personas con problemas de intolerancia a la lactosa pueden llegar a consumir hasta 12 gramos de lactosa al día sin llegar a tener molestias, siempre que se consuman en tomas diferentes.

10 Claves Para Hacer Frente A La Intolerancia A La Lactosa

1. No autodiagnosticarse. Las causas de esta enfermedad son muy personales y variadas por lo que, ante cualquier sospecha, se debería acudir al médico y que sea él quien descarte otros posibles problemas digestivos y quien nos ayude con nuestro caso.

2. Saber qué alimentos llevan lactosa. Ya hemos dicho que, a parte de la leche, también lo tienen otros productos elaborados (helados, margarinas, salsas, algunos embutidos, comidas preparadas, salchichas, sopas instantáneas, cereales enriquecidos, patés y un largo etcétera). Apostamos a que no sospechabas que muchos de los alimentos que hemos nombrado lleven lactosa.

3. Saber leer las etiquetas de los productos envasados, ya que nos guiarán a la hora de comprobar si los alimentos contienen o no lactosa. Concretamente debe tenerse precaución con aquellos que contengan suero, lactitol (E966), cuajo, azúcares y grasas de la leche. Avisos como “Puede contener trazas de leche” han de tenerse en cuenta.

4. No dejar de consumir lácteos sin preguntar antes a tu médico, o en su defecto al farmacéutico. La carencia de leche en la dieta puede generar falta de proteínas, calcio, rivoflavina, y vitamina D, y eso podría derivar en pérdida de peso, osteoporosis y malnutrición. De ahí que sea recomendable suplir esa carencia con la ingesta de otros productos que nos aporten esos suplementos de nutrientes y calcio como los quesos curados y los yogures.

5. Existen una gran variedad de productos lácteos que no contienen lactosa y ellos serán nuestros aliados. Todas las marcas de leche venden ya productos sin lactosa.

6. Hay un gran número de alimentos que son ricos en calcio, proteínas, rivofllavina, vitamina D…Citaremos algunos de ellos: judías blancas, garbanzos, lentejas, acelgas, espinacas, brócoli, yema de huevo, sardinas, gambas, lenguado, todos los frutos secos (a excepción de las castañas). Todos ellos son fuentes naturales de los nutrientes que poseen los lácteos.

7. Experimenta con la cocina. Que tu intolerancia a la lactosa no implique que tengas que renunciar a todos los placeres del paladar. Saborea menús sin lactosa, tanto en casa como en restaurantes.

8. Aproximadamente un 20% de los fármacos tienen lactosa como excipiente, así que presta mucha atención a esto.

9. Darse baños de sol con regularidad (pero debidamente protegido y sin abusar) favorece la absorción de vitamina D que ya nos aportan los lácteos de forma natural.

10. Existen complementos nutricionales de lactasa, tanto en cápsulas como en tabletas masticables, con lo cual es una buena opción acudir a tu farmacéutico para que te asesore.

complementos nutricionales de lactasa

En los principios de una fibromialgia

La fibromialgia es un síndrome que sufren casi un millón de españoles, y cuyos síntomas son cansancio, dolores articulares, dolores de cabeza, dolores musculares y de los tendones, fatiga, trastornos intestinales…, entre muchos otros. La persistencia de estos síntomas a lo largo de los años y un diagnóstico tardío pueden dar lugar a crisis de ansiedad y depresiones.

Según el doctor José Rodríguez Moyano en su libro “Manual de Fibromialgia”, la intolerancia a la lactosa puede provocar casos de fibromialgia. Los síntomas de la fibromialgia son diferentes dependiendo de la causa que la origine. Si ese origen viene provocado por la intolerancia a la lactosa, los síntomas suelen ser dolores de cabeza, meteorismo, cansancio, diarrea, etc.

Sigue diciendo el doctor Rodríguez Moyano, que si retiramos los lácteos de la dieta y nos sometemos a una terapia de detoxificación, se logran mejorar los síntomas en un breve espacio de tiempo. Para ellos los pacientes deben someterse a tratamientos de osteopatía y de medicina biorreguladora.

Hablemos de más intolerancias

Una intolerancia bastante frecuente, a parte de la intolerancia a la lactosa, es al gluten (sobre todo en los niños), que da lugar a la enfermedad celíaca. Puede diagnosticarse a cualquier edad y es una intolerancia permanente que afecta a aquellas personas intolerantes a la proteína del gluten. Su tratamiento consiste en eliminar el gluten de la dieta para que poco a poco la mucosa del intestino vaya recuperando su funcionalidad.

Si hablamos de alergia ya es otro cantar

La definición de la Organización Mundial de la Alergia sobre la hipersensibilidad alimentaria es la siguiente “cualquier respuesta clínicamente anormal, no tóxica, que afecta a personas predispuestas y que se puede presentar tras la ingestión, contacto o inhalación de un alimento de los derivados o de los aditivos que puede contener”. Sin embargo, se debe tener en cuenta que no todos y cada uno de los problemas que ocasionan los alimentos son alergias.

Para considerarlo alergia debe intervenir el sistema inmunológico frente a algún componente de naturaleza proteica en el alimento. Este componente se llama alérgeno. Cuando el organismo no puede digerir adecuadamente un alimento, o alguno de sus componentes, y no entra en juego el sistema inmune, se trata de una intolerancia.

principales alergenos alimentarios

Los avances para el conocimiento de estas alergias e intolerancias han aumentado en los últimos años, lo que ha permitido un diagnóstico temprano y su tratamiento posterior. Todo este conocimiento dentro de la Ciencia y la Tecnología han propiciado la elaboración de nuevos productos que evitan esos efectos negativos que causan algunos alimentos sobre todo en niños pequeños y lactantes, como es el caso de la intolerancia a la lactosa, que ha sido el tema de este artículo.

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Intolerancia A La Lactosa
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