¿Vas a salir de fiesta? Trucos para que brilles

La gran cantidad de compromisos y celebraciones que podemos llegar a tener a lo largo del año dejan poco margen de tiempo al cuidado personal, a ponernos a punto y a “fabricarnos” un look deslumbrante y festivo.

Afortunadamente, los avances en el mundo de la cosmética y un montón de prácticos  trucos para que brilles con luz propia serán nuestros aliados, aportando soluciones para borrar, en cuestión de pocos minutos, cualquier rastro de cansancio.

La queja más común en las mujeres cuando tienen que ir a alguna fiesta, que se repite una y otra vez es “me falta tiempo”. Y es que todas estas celebraciones y compromisos se acaban superponiendo a jornadas ya de por sí estresantes y saturadas, haciendo más difícil si cabe esa especie de ley no escrita de que hay que lucir brillantes y estupenda cuando se acude a alguna celebración.

trucos para que brilles con el maquillaje en una noche de fiesta

Complicado, ¿verdad? Un poquito, pero no imposible: solo habrá que recurrir a la cosmética adecuada y a algunos trucos muy efectivos para ponerse a punto y lucir un aspecto deslumbrante en un tiempo récord.

El toque de glamour que buscamos, partiendo de cero

El primer secreto de un look resplandeciente es una piel glamourosa, mimada, cuidada,…. Esto se consigue gracias al trabajo en equipo que realizan 2 elementos básicos: la limpieza y la exfoliación, unidos a la conocida como cosmética milagro flash (ampollas y serums).

La premisa básica cuando hablamos de reconvertir el look de nuestra cara para una celebración es la siguiente: no vale con retocar, añadir ni superponer productos cosméticos, hay que partir de cero; ¿qué implica esto? desmaquillar y limpiar bien la piel de forma adecuada.

Sólo de esta manera, como si estuviéramos ante un lienzo en blanco, se conseguirá estar lista para que el maquillaje y los componentes de nuestros productos “mágicos” actúen de manera eficaz.

Lo mejor es usar gel limpiador, leche u otras alternativas más rápidas o prácticas como pueden ser las toallitas, para que de este modo no quede ni un solo rastro de suciedad ni de maquillaje en la piel.

Es igualmente importante conseguir eliminar completamente el maquillaje de los ojos con algún producto concreto, ya que esta parte jugará un papel destacado en el maquillaje de fiesta que queremos conseguir.

Este es, además, un momento perfecto para deshacernos de las huellas del cansancio. Lo haremos masajeando los músculos faciales, con las puntas de los dedos y mediante movimientos circulares y ascendentes cuando apliquemos el producto limpiador, estimulando de esta manera la circulación sanguínea, aumentando el tono muscular y rejuveneciendo por consiguiente la expresión.

Cuando la piel se encuentre desmaquillada y perfectamente limpia, usa un exfoliante suave, no solo para quitar cualquier resto de suciedad que pueda quedar, sino para facilitar que los poros se abran y estén listos para recibir a los principios activos de los cosméticos y conseguir también un maquillaje más uniforme y luminoso.
exfoliación de la piel

No olvides que el proceso de exfoliación “barre” de forma literal la capa de células muertas que hay en la piel, responsables, entre otras muchas cosas, del aspecto apagado y mustio que lucen muchos rostros.

Quienes tengáis la piel muy seca podéis aplicaros, tras la limpieza y la exfoliación, vuestra crema hidratante habitual, preferiblemente que sea de textura ligera, aunque la mayor parte de las pieles pueden saltarse esta fase e ir directamente al serum, un verdadero cóctel de principios activos que sirven para todo: reparan, nutren, minifican imperfecciones, disminuyen las líneas de expresión y las arrugas, hidratan…

La clave para maximizar sus propiedades es poner unas gotitas en la punta de los dedos y repartirlas por toda la cara, hasta que se absorba completamente. Las ampollas de belleza instantánea o belleza flash tienen las mismas funciones, si bien es cierto que algunas formulaciones, hacen que el efecto lifting sea mayor que en el caso del serum.

Aparte de poner el rostro a punto, los dos productos ejercen un papel fundamental cuando se va a pasar mucho tiempo en una fiesta: fijan el maquillaje, evitando que pierda frescura y se “descoloque”, consiguiendo que luzca impecable tras horas de haberlo aplicado.

El Maquillaje: nuestro mejor aliado

En el momento en el que la piel está lista, es la hora de aplicar la base de maquillaje. La textura de los productos de nueva generación está elaboradas a base de finos pigmentos y ofrecen un acabado natural y una cobertura total, lo que las coloca a años luz del efecto máscara que conseguían sus predecesores.

Aparte de escoger un producto adaptado al tono y tipo de piel no debemos caer en el error de intentar crear un moreno falso aplicando varios tonos en la base del maquillaje. La clave para sacarle todo el partido a este producto consiste en aplicarlo de manera adecuada.

Para conseguirlo, es imprescindible usar un espejo de calidad y contar con una buena luz que ilumine la cara desde diferentes ángulos. Con brocha, con esponja o con los dedos, en función del tipo de base y del gusto personal, debemos aplicarla de menos a más, de manera continua y capa a capa, ya que es la manera de que el producto se funda con la piel y lograr el el propósito que debe cumplir todo maquillaje favorecedor: lucir de tal manera que parezca que no vas maquillada.

Es muy importante trabajar en aquellas zonas que necesitan de una cobertura extra (orejas, nariz), mediante movimientos de dentro hacia afuera, desde el centro de la cara hacia los extremos.

El siguiente paso es aplicar polvos sueltos en la zona T, para deshacernos de los brillos. El truco está en poner una cantidad pequeñita de producto en la broncha y repartirlo muy bien, dado que una cantidad excesiva de polvos puede dar un aspecto demasiado mate a todo el rostro, consiguiendo justo el efecto contrario al que buscamos, que es un look “brillante”.

maquillaje en zona T de la cara

El toque final consiste en por dar un toque de polvos bronceadores semi-mate sobre los párpados, el puente de la nariz, las sienes y las mejillas. Además de que proporciona un resultado final muy natural, este truco da un brillo increíble y duradero a la textura de nuestra piel sin que haya necesidad de añadir más capas de maquillaje.

Usando el corrector para borrar huellas

El empleo de los cosméticos iluminadores y correctores es imprescindible a partir de cierta edad para minimizar las imperfecciones de la piel como las manchas, además de redefinir los rasgos y cubrir las ojeras.

La clave para utilizarlos de forma correcta es depositarlos con toques ligeros, midiendo mucho la cantidad. Lo mejor es aplicarlos en la “C” que se crea desde el puente de la nariz hasta el rabillo del ojo, evitando la zona de la línea de las pestañas (si le metemos a esa zona corrector hará que los ojos parezcan más pequeños).

Respecto al modo de aplicación, se usan siempre tras la base de maquillaje, extendiéndolo bien con un pincel o con los dedos. Aunque su textura es bastante cremosa, se difuminan realmente bien ofreciendo una enorme cobertura puesto que incluyen pigmentos de alta duración.

El color característico del corrector es el beige, ideal para poder igualar el tono de la piel, aclarar el cutis en zonas importantes, anular las áreas hiperpigmentadas (ojeras y manchas) y cubrir los dichosos granitos.

uso del corrector para borrar huellas

Existen también correctores de color verde, que funcionan realmente bien para cubrir cicatrices, marcas de acné, venitas y rojeces. Otra alternativa son los correctores amarillos que, usados en pequeños toques, resultan realmente útiles para disimular las ojeras y bolsas producidas por el cansancio y las largas noches de fiesta.

Su “secreto” se encuentra en que el amarillo contrarresta el color oscuro que tiene el contorno de los ojos, uno de los mayores indicadores de la “mala cara”.

Finalmente, están los correctores de color blanco, conocidos también como iluminadores; productos elaborados con pigmentos reflectores y más ligeros de textura, que van muy bien para resaltar las zonas más apagadas.

Un truco para añadir más volumen y más luz a tu rostro: dibujar con el iluminador un trazo finito y circular desde la mitad de la sien (a la altura de la ceja) hasta el inicio del pómulo, y difuminarlo muy bien después.

Consigue una mirada de fiesta: transformación en 3 pasos

·Pestañas. A medida que cumplimos años, hay que comenzar a incluir en la bolsita de maquillaje máscaras que lleven ingredientes redensificantes, ya que a partir de los 40, las pestañas tienden a volverse más quebradizas y más finas.

Es importantísimo aplicar la máscara sobre unas pestañas que estén perfectamente limpias. Un consejo práctico: si tienes una fiesta por la noche, evita usar máscara de pestañas y otros productos waterproof ese mismo día, ya que te costará más eliminarlos.

Cuando las pestañas están completamente limpias es el momento de aplicar el rizador; jamás hay que utilizarlo sobre pestañas con rímel. Con el fin de que el color y la forma de las pestañas se mantenga más tiempo, es aconsejable utilizar una base pre máscara, que actúa exactamente igual que la base de un maquillaje facial, proporcionando grosor a las pestañas, separándolas y preparándolas para que el efecto de la máscara sea mayor.

Para acentuar la mirada, debemos aplicar más cantidad de producto en las pestañas de la zona del rabillo del ojo, dando así la sensación de que parezcan más rasgados.

Un truco para las noches más festivas (por ejemplo en Nochevieja), consiste en poner 2 ó 3 pestañas postizas en la zona externa del ojo, consiguiendo así un efecto muy elegante, pero en su justa medida.

·Cejas. Esta zona del rostro es bastante más importante de lo que se cree, ya que son responsables de gran parte de la expresividad. El truco para lucir unas cejas perfectas consiste en cepillarlas y unificarlas. Para esto, hay que usar un peine específico de cejas y emplearlo en sentido ascendente para que de un aspecto natural.
truco peinar cejas

Para asegurarnos de que cada pelillo se mantiene en su sitio se puede aplicar un poco de laca al cepillo de cejas antes de utilizarlo. Una vez peinadas, lo siguiente es definirlas y para ello usaremos un lápiz específico con el tono exactamente igual al de las cejas o bien ligeramente más claro, pero jamás más oscuro, ya que daría un efecto muy artificial y no favorece en absoluto.

·Eye liner. Es el protagonista de una mirada festiva, ya que sus utilidades son varias. Por una parte, es el aliado perfecto para reafirmar los párpados, cuya piel tiende a caerse debido al cansancio y a la edad. Para conseguir “levantar” la mirada, debe aplicarse una fina línea (lo mejor es usar productos en lápiz o gel) pegada a las pestañas, sin llegar hasta el rabillo del ojo (dejando el trazo a unos 2 ó 3 mm del final de la línea de las pestañas, para evitar de este modo un efecto demasiado agresivo que puede añadir años de más a la mirada.

Otra de las misiones del eye liner es aumentar el tamaño del ojo y redensificar las pestañas. Para conseguir esto, hay que hacer el trazo (podemos hacerlo un poco más grueso) a ras de la línea de la pestaña, comenzando desde la parte externa del ojo hasta la mitad del párpado. Sólo si se tienen los ojos muy grandes o muy separados entre sí es recomendable alargar el trazo hasta el lagrimal.

Los Labios: dando el toque final

Con independencia de la forma de la boca o del tono de la barra, el resultado que más favorece a los labios es lograr que éstos luzcan con una textura aterciopelada. El secreto para conseguir esto está en la manera en la que se aplica el producto cosmético labial: la mejor forma de hacerlo es dando pequeños toques, creando mini capas de producto, e ir así rellenando todo el labio.

La forma del labio suele desdibujarse con la edad, así que la mejor forma para definirlo es aplicando un perfilados con un tono parecido al de la barra, dibujar el contorno de la boca y, finalmente, difuminarlo completamente ayudándonos de un algodón.
textura de labios aterciopelada

Es muy importante que el perfilador quede completamente integrado en el labio, ya que lucir la raya del perfilador está completamente “out”, sobre todo si es más oscuro que la barra de labios.

Una vez se haya definido el contorno, hay que rellenar el labio, quitar el exceso de producto “besando” un kleenex y, después, rellenar de nuevo, pasando con suavidad el dedo para fijar el color. Con el objetivo de que el maquillaje dure más, se puede acabar con un toque de brillo incoloro, que “fije” el color a los labios de manera más prolongada.

Destacar los pómulos y otros trucos que borran el cansancio

·El empleo del colorete simulando rubor permanente está absolutamente pasado de moda, aunque añadir un poquito de color a las mejillas siempre da un toque rejuvenecedor y saludable al rostro.

Para ello, hay que emplear tonos coral o rosa fresco. Para evitar parecer “Heidi”, hay que aplicar el colorete o blush con la punta de los dedos y difuminarlo en los pómulos después.

Como truco para saber el sitio exacto donde aplicar el color, lo mejor es sonreír y perfilar un espacio desde el “hoyuelo” de la sonrisa, llevándolo hasta la altura de los ojos. Es fundamental que el producto quede completamente difuminado en la piel.
tonos coral para los pómulos

·Una estrategia genial para rejuvenecer la mirada, en especial en aquellas épocas de mayor cansancio, es reemplazar el tradicional rímel de color negro por una máscara azul marino. El efecto es parecido, sin embargo, el marino despide un reflejo que “abre” la mirada.

Si, además de esto, antes de aplicarla se echa mano del rizador de pestañas, la expresión del rostro en su totalidad sube muchos enteros.

·Lavar la cara con agua bastante fría antes de maquillarnos ayuda a bajar las bolsas y deshinchar la cara. Lo mismo se consigue durmiendo con la cabeza más alta que el resto cuerpo, ya que así se evita que el líquido se acumule en la zona facial.

·Para “refrescar” el maquillaje, lo mejor que hay es un spray de agua termal, y aplicarlo en poca cantidad y a distancia.

·Un truco muy eficaz, barato, sencillo y rápido es el siguiente: la ducha. Echar mano del ancestral poder de la hidroterapia es una de las maneras más fáciles y accesibles para devolver al organismo la vitalidad y el tono perdidos.

Darse ducha a presión (mejor cuanto más fría esté el agua) no sólo favorece la circulación, sino que además produce iones negativos, que son unas moléculas invisibles que han mostrado tener efectos reguladores y energizantes del ánimo, debido a que aumentan el flujo de oxígeno al cerebro, haciendo que nos sintamos más vitales instantaneamente.

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