Qué son las rumiaciones y cómo podemos prevenirlas

Las rumiaciones son la atención enfocada en los síntomas de la aflicción, y en sus posibles causas y consecuencias, a diferencia de sus soluciones. Tanto la rumiación como la preocupación están asociadas con la ansiedad y otros estados emocionales negativos. Sin embargo, sus medidas no han sido unificadas.

La rumia es una de las similitudes entre la ansiedad y depresión. Rumiar es simplemente revisar repetitivamente un pensamiento o un problema sin completarlo. Cuando las personas están deprimidas, los temas de la rumiación suelen ser inadecuados o inútiles.

La repetición y los sentimientos de inadecuación aumentan la ansiedad y ésta interfiere con la resolución del problema. Entonces la depresión se profundiza. La función cerebral desempeña un papel en la rumiación de varias maneras, pero un aspecto importante de la función cerebral se relaciona con la memoria. La gente recuerda cosas que están relacionadas entre sí en las redes neuronales.

El cerebro ilumina las conexiones a otras veces, y así se sienten. Rumiar se agrava por otra dificultad del cerebro deprimido y ansioso, y por la presentación continua de los pensamientos negativos. La química del cerebro hace que sea difícil cambiar a otra perspectiva para encontrar la salida de los problemas, por lo que la rumiación se intensifica. Tanto la ansiedad como la depresión se refuerzan.

En ocasiones el pensamiento nos juega sucio y traemos a colación sentimientos que están conectados a experiencias del pasado, y que desde luego nos hacen vivir momentos de emociones bastante desagradables. Dicho acontecimiento luego de ser repetitivo, puede volverse obsesivo.

¿Cómo aparecen las rumiaciones?

La rumia es una técnica de despliegue atencional en la que un individuo se enfoca repetitivamente en las emociones negativas y los precipitantes, los síntomas de angustia y el significado de un evento negativo. ¿Alguna vez te encuentras atrapado en una rutina de pensamiento repetitivo o un ciclo infinito de rumia obsesiva en el que repites el mismo pensamiento una y otra y otra vez?

Principalmente, las rumiaciones aparecen en nuestras vidas a través de los pensamientos negativos repetidas veces, lo que hace que caigamos en un círculo vicioso de negatividad. Múltiples estudios han identificado que las personas que están experimentando depresión son más propensas a la rumia y pensamientos repetitivos de vergüenza, enojo, remordimiento y tristeza.

Rumiar, siendo más claros es sinónimo de “ser negativo”, justamente cuando por determinada circunstancia no podemos dejar de pensar en lo que nos hace infelices, o lo que nos duele, y nos cuesta sacárnosla de la cabeza, y la traemos a nuestro día a día una y otra vez hasta que llega a volverse una obsesión.  

¿Cómo podemos evitar las rumiaciones?

Este modelo de cómo se forman los hábitos explica por qué son difíciles de controlar o cambiar.  Debido a que también se aplica a la preocupación patológica y la rumia, del mismo modo a las personas con ansiedad y depresión les cuesta tanto dejar de hacerlo, incluso cuando reconocen que no es útil y tienen la intención de reducirlo, es decir, cuando está en desacuerdo con sus metas personales.

  • Cambiar tus metas, creencias, actitudes e intenciones y obtener nueva información es poco probable que sea efectivo para cambiar el comportamiento habitual
  • Como se explicó anteriormente, los hábitos son resistentes al cambio y simplemente decidir que no quiere pensar de esta manera o convencerse a sí mismo de que no es un enfoque útil, es poco probable que cambie el comportamiento.
  • Proporcionar a los fumadores empedernidos nueva información sobre los riesgos del tabaco para la salud puede persuadirlos de que es una mala idea, pero por sí sola no tiende a cambiar la frecuencia con que fuman.
  • Exhortarse a dejar un hábito o desafiar sus creencias o pensamientos no cambia la asociación aprendida que está impulsando el hábito. Por lo tanto, es importante no culparse a sí mismo por la rumiación o por la dificultad para detener la naturaleza de un hábito, o no saber batallar con el problema.
  • Del mismo modo, no debe considerar las dificultades para reducir la rumia como una falla de la fuerza de voluntad o su deseo de cambiar.
  • Aumenta tu conocimiento de las señales de preocupación manteniendo un registro o diario de cuándo, dónde y cómo tiendes a meditar
  • El primer paso para modificar el entorno y reducir la rumiación depresiva es tomar conciencia de cuçales pueden ser las señales de activación. Esto requiere un análisis detallado de las circunstancias que ocurren justo antes de comenzar a rumiar.
  • Un mejor monitoreo en sí mismo puede aumentar el control del hábito y proporciona la información necesaria para interrumpir la rumia.
  • Donde sea posible, cambia o elimina las señales que provocan la rumia.
  • Una vez que se identifican las señales contextuales que desencadenan la rumiación y la preocupación, modificarlas o eliminarlas reducirá la probabilidad de que se advierta el hábito y por lo tanto reducirá la cantidad de preocupación y rumia. A veces las señales se pueden cambiar alterando las rutinas de comportamiento.
  • Practica repetidamente una respuesta alternativa más útil a la señal habitual.
  • Para reducir la preocupación habitual o las rumiaciones obsesivas, la respuesta inútil al contexto de localización necesita ser reemplazada por una respuesta más útil, al aprender un nuevo hábito más adaptativo que es incompatible con la preocupación y la rumiación.

Esto requiere una práctica repetida una y otra vez en un comportamiento alternativo en el mismo contexto y circunstancias que desencadenaron la reflexión, de modo que se aprende un nuevo emparejamiento de contexto y respuesta. Es necesario que se busque un experto en psicología para que te aplique tratamiento de inmediato puesto se ha reflejado rumiación suicida cuando no es atacada a tiempo.

Tratamiento para las rumiaciones obsesivas

Shakespeare dijo: “Nada es bueno o malo, pero el pensar lo hace así”. Muchos grandes pensadores y filósofos han expresado, de una forma u otra, que alterar tus pensamientos es la clave del bienestar.

Cuando algo terrible ha sucedido, es tentador meditar. Pensar demasiado es una forma de tratar de alcanzar un sentido de dominio o una sensación de control cuando te sientes traumatizado, indefenso o victimizado.

Existe una pequeña esperanza de que puedas llegar a algún lado si llegas al fondo del asunto. Acepta que intentar comprender lo que sucedió a menudo no es una buena inversión de tu tiempo. La experiencia de algunas personas nunca tendrán sentido, por lo que no descubrirás una respuesta satisfactoria.

De vez en cuando, el pensamiento intenso te liberará porque fomenta la conciencia y el cambio positivo, pero a menudo simplemente crea una espiral descendente. En caso de no poder detener la rumiación obsesiva, entonces deberás canalizarlo por psiquiatría.

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